Posteado por: pablo | Febrero 6, 2009

10 días en la nueva Jerusalem: Bogotá.

Es difícil expresar con palabras lo maravilloso que fue participar en la XIV convención Internacional de MCI “Linaje Real”. Fue, literalmente, sobrenatural.

Mis expectativas fueron más que rebasadas y el mover de Dios en aquel lugar es sobrecogedor. Recuerdo que durante el break del primer día (después de 4 predicas a eso de las 11:30 AM) le comenté a Rodri (un consiervo):”sabes, si la convención terminara ahora, ya me voy satisfecho, estos mensajes me han estremecido”. Pero no terminaba allí, sino que quedaba ¡casi todo!

El resto de los días fueron un caminar de subir y subir de nivel en la Fe. Cada mensaje, cada pastor y pastora que subía al pulpito estaba tan impregnado de la visión que todo parecía un “uno perfecto”, donde el Espíritu Santo se movía a placer.

Después de terminadas las jornadas en el centro de eventos, ir y alojar en casa de hermanos era el complemento perfecto. Parecía que la ministración continuaba hasta el hogar, pues el lenguaje de Fe de ellos, su vida y testimonios eran la prueba viva de la certeza de lo que se estaba predicando.

A través de estas líneas no pretendo repetir los mensajes o hacer un resumen de ellos (le recomiendo comprarlos o conseguirlos), sino relatar desde la perspectiva de un chileno una experiencia privilegiada que el Señor me permitió vivir.

 

El Arribo.

 

A mi estilo: atrasado. Llegué al aeropuerto y el vuelo ya estaba cerrado. Al principio me quise echar a morir, pero una extraña tranquilidad me envolvió. Él abriría las puertas. Después de unos minutos de espera, el vuelo se abrió para mí. Fui el último en entrar al avión, pero ya estaba arriba, ¡gloria a Dios!

En Lima una escala originalmente de ocho horas, se trasformó en doce. Allí conocí a varios hermanos del Perú que también iban a la convención. En especial recuerdo a un par de chicos muy simpáticos y al pastor Efraín.

Una vez en Bogotá (a eso de las 03:30 AM) me dio lata llamar a la familia que nos hospedaría, pues no sabía nada de ella salvo que era la casa de una tal Jhoana. La aerolínea nos proporciono alojamiento: el sheraton de Lima. Guauuuu, que bendición. A pesar de lo tarde del arribo, igual nos levantamos temprano (junto a los peruanos) para ir al gimnasio, spa, piscina y desayuno buffet. Simplemente maravilloso, ya empezaba a ver el brazo de Dios desnudarse en favor de sus hijos.

Mi primer contacto con colombianos de MCI fue poco antes de tener que entregar la pieza en el hotel. Yo estaba de lo más tranquilo en la ducha cuando suena el fono y la voz del otro lado de la línea me sorprendió. Una tal Jhoana Carolina con voz de preocupación me pregunta si estoy bien, que qué pasó, que qué voy a hacer, que están orando por mí desde las 07:00 AM para que la sangre de Cristo me cubra, proteja y otras cosas que de la impresión ni recuerdo. Tanta preocupación me dejo ¡plop! y me dio algo de cargo de coincidencia, pues yo estaba de lo más relajado en el spa y ellos….orando…mmm. En fin, después de ponernos de acuerdo, coordinamos el “rescate” y en cosa de minutos ya estaría con ellos y el resto de los chilenos.

¡Que simpáticos son los colombianos! ¡y que lindo hablan! A veces dan ganas que digan cualquier cosa solo con tal de escuchar ese bello acento que tienen. Me paso más de una vez. Yo solo escuchaba, pero no ponía atención…jajajaja, que vergüenza cuando después se quedaban esperando una respuesta que nunca llegaba (pues yo les decía que por favor me repitieran pues “no les había entendido…jajajaj)……, en fin.

Me trataron como un hijo y en cada instante me hicieron sentir que era un invitado de honor, creo que pocas veces en mi vida me he sentido tan a gusto. Mucha cordialidad, un paseo por el monserrat (un cerro) y harta comida fueron el anticipo a la convención.

Ya en la convención, en la primera prédica quede impresionado; en la segunda mi espíritu fue tocado hasta quedar sin lágrimas; la tercera ni idea de que trató, pues aún estaba conmovido por la segunda y la cuarta simplemente sobrenatural. Guauuuuuuuuuuu, que nivel!!!!!!!, repito, guauuuuuuuuuuuuu, que nivel!!!!! En cada prédica, en cada ministración mi espíritu era tocado. Era como si Dios mismo estuviera allí hablando. Todos los predicadores, con estilos tan diferentes unos de otros, incluso con diversas lenguas, estaban unidos bajo un mismo sentir y actuar: dar a conocer a Cristo a todas as naciones de la tierra guiados por el Espíritu Santo.

Era como un banquete que no se terminaba. Los días pasaban, pero el cansancio (por lo menos el mío) era solo relativo. El Señor mismo daba fuerzas para continuar y no perderse nada. Nos acostábamos tarde y nos levantábamos muy temprano, pero daba lo mismo, el esfuerzo era más que justificado pues la presencia misma de Dios estaba allí.

Doy infinitas gracias y gloria al Señor de la vida por el privilegio de permitirme asistir a la convención. Le ruego que nos de aún más vigor para transmitir y aplicar las muchas bendiciones que nos entregó para nuestro hermoso país.

 

San Mateo, Soacha, los colombianos.

 

Mi primera noche en Colombia, producto del atraso en la aerolínea, la pase en un hotel cinco estrellas. El hotel es simplemente excelente y con todas las comodidades que se puedan imaginar. Pero saben, no cambio una semana entera en ese hotel por una noche en la casa de los Ardila (apellido paterno de la familia que nos hospedó). 

Es que nos trataron tan tan tan tan bien, que no tengo palabras suficientes para expresar mi gratitud y aprecio por lo que esa maravillosa familia hizo por nosotros.

La familia estaba compuesta por cinco personas: papá Juan; mamá Nelly; Daisy Patricia hija mayor; Jhoana Carolina hija menor y Angie Nataly nieta, hija de Daisy Patricia.

Un párrafo a cado uno de ellos.

La hermana Nelly es una mujer extraordinaria. Es el ejemplo de mujer que con su oración de Fe gana a su familia. Se levanta temprano, ora, ayuna, lee la palabra y ufffff, ¡como habla del Señor! Poseedora de un testimonio poderoso, su vida es una invitación a creer que vivir caminando en lo sobrenatural esperando en el Señor si es posible. Es muy amiga de sus hijas (que son muy obedientes), mas no le falta firmeza para corregirlas si es necesario. Es muy cumplidora en los horarios (¡me tenía estresado!, jajajaja), le gustan las cosas bien hechas, se preocupa por donde estamos todos y cuando llegaremos, pero lo que más la apasiona es hablar del Señor. Cuando empieza a dar gloria, literalmente, no hay quien la pare. Escucharla fue un privilegio, grandes lecciones de vida de su boca para mi salieron. Hermana bendita, yo deseo que usted y su casa sean prosperado en todo.

Daisy Patricia es “colega”, pues también es profesora. Es simpatiquísima. Lo que más me llamó la atención de ella fue su rostro jovial. Un rostro jovial para un colombiano común no es gran cosa, pero ella no es una colombiana común. Cuando alguien ha tenido largos períodos de sufrimiento (como los que ha tenido que pasar ella), lo “normal” es encontrar a la gente demacrada y sin ganas de vivir o, por lo menos, con cierta pena. En ese sentido Daisy Patricia sorprende. No solo no se ve triste, sino que muy contenta y lo trasmite. Es un ejemplo de restauración cuando alguien ha entregado su vida completa en las manos del Señor, descansando de toda carga por muy pesada que esta pueda parecer. Ver su fidelidad y amor por Dios no deja indiferente a nadie que sabe de sus sufrimientos recientes. Yo le bendigo y deseo mucho bien. Estoy cierto que aquel que le restauró será fiel para restituir todo cuando perdió y aún mucho más, pues Él es galardonador de quienes en Él confían.

Jhoana Carolina fue nuestra anfitriona oficial, pues era el contacto que teníamos (en realidad que rodri tenía, pues yo no le conocía). Ella es una bella persona de hermoso corazón, compartir con ella fue una bendición. Su lindo corazón queda reflejado en dos ocasiones que les comparto. La primera ya la mencioné, y fue cuando estaba preocupada porque no llegaba el primer día. Junto a su familia oraron por mí y cuando me ubicaron dispusieron de todos los medios posibles para que llegara lo antes posible. Ese gesto lo valoro pues, sin conocerme, con afecto sincero y desinteresado, dio lo mejor de si para ayudarme. Una segunda actitud que habla de lo que es ella la vivimos cuando rodri perdió sus documentos. Rodri estaba nervioso, yo preocupado, mas ella, luego de ayudarnos a buscar sin éxito en la casa, dijo: “oremos, El Eeñor es Dios de todo y hará que esos documentos aparezcan antes de 24 horas (algo así)”. Honestamente yo oré por no parecer hereje, pero mi cabeza estaba en que teníamos que salir pronto a buscar los documentos y hacer los trámites para sacar un salvoconducto. Ella nos dijo que no podíamos perder la bendición de estar en los temas y darle el gusto al diablo de sacarnos de lo que habíamos venido a buscar. No la pescamos y nos fuimos a buscar los documentos sin resultados positivos. Luego fuimos a la policía a realizar el denuncio y al consulado a conseguir un salvoconducto. Cuento corto, perdimos una mañana de convención ¿Saben qué pasó? En la tarde, antes que llegáramos de vuelta a casa, y mucho antes de 24 horas, los documentos aparecieron tal como Jhoana lo había pedido. Ella amonestó nuestra falta de Fe (con amor) diciendo que el diablo nos había quitado una bendición y que nosotros debimos haber descansado en Dios y esperar. Era tiempo de callar, lección aprendida que difícilmente olvidaré.

Angie Nataly es linda linda linda. Con tiernos 11 años al cruzar dos palabras con ella uno se da cuenta que tiene “un talento”. Si, tiene un gran talento: es inteligente. Tiene una agudeza mental que sorprende para su edad, un espíritu de investigación propio de los que anhelan más y un amplio nivel de comprensión de las cosas. Lo extraño es que nadie pareciera darse cuenta. Su vida es la de una niña común y se la pasa gran parte del día viendo tele. Le hacen falta urgente actividades que estimulen su tremendo potencial. Recuerdo la noche en que salimos a ver estrellas con ella y me entendió todo lo que le expliqué. Cosas que a mí me tomaron semanas, incluso meses verlas o entenderlas, ella las captaba como si fuera lo más trivial. Mi oración por ella y su familia es compromiso, para que el buen Dios les de sabiduría y ciencia para guiar al diamante que les concedió.

Con papá Juan no compartimos mucho y pareciera que no tiene un compromiso firme con El Señor. A pesar de lo anterior es quien tiene mayor de Fe de toda esa casa, pues maneja un fiat año ‘70 que apenas se mueve y para hacerlo andar hay que ser una de dos: físico nuclear o un hombre fe Fe ¡Dios mío!, ¿cómo puede manejar esa cosa sin que se desarme? (ya lo verán en face…) Se ve claramente que es un hombre trabajador, responsable y buena persona que se levanta muy temprano para traer sustento al hogar. Siempre dispuesto a dar una mano (incluso un pié), cuando más compartimos fue cuando rodri perdió sus documentos. Nos carretió por todo San Mateo con gran voluntad y diligencia, además de encargar a medio Colombia los documentos.

 

Otras y otros grandes personajes….

 

Como les decía antes los colombianos son simpáticos por naturaleza. Imaginen cuanto más los colombianos de MCI, ufffff. A estas alturas, con esfuerzo, recuerdo la mitad de los nombres de la gente que conocí y compartí, lo cual no significa que no hayan sido importantes, sino solamente que tengo mala memoria. Quisiera dedicar algunas palabras a esas “otras” y “otros” que marcaron mi camino en tierras cafeteras. 

El hermano Edgar Emilio es simplemente una de las personas más simpáticas y agradables que me he topado en la vida y no estoy exagerando, ¡que tipo más buena onda! Y no lo digo por las pizzas que nos invitó, sino por su calidad humana. Muy muy carismático, firme si la ocasión lo requiere (es presidente vecinal), voz de locutor de radio, pero por sobre todo, amador del Señor él y su casa. Su testimonio es de esos que estremecen por los cuales uno da infinitas gracias a Dios por haberlo escuchado. Mi amado hermano, le recuerdo con gran afecto y cariño a usted y su bella familia.

El hermano Joaquín y su esposa son, uiiii, unos tremendos cristianos. Que serviciales y dispuestos a atendernos en todo. No olvidaré el cd que me regalaron (estremecedor), sus bellas palabras, y descuentos varios en le taxi, ¡muchas gracias!

Kike, Elvis y los demás chicos peruanos fueron un vendaval de buena onda. Les conocí en el aeropuerto, pero que bien la pasamos en el hotel y la convención  Un gran abrazo y nos vemos el próximo año.

Mario es un buen buen buen chato. Me sorprendió su nivel de Fe, y que me pidiera la bandera chilena para orar por nuestra nación. Amigo, no perderemos contacto.

Sonia y Yamilé son requetequete simpáticas y muuuuuuuuuuuuuuuy buenas para el leseo (para decir bromas), aunque me di cuanta que les gusta harto molestar, pero no que las molesten…ajajaja. Fue una bendición grande conocerles y compartir con ellas un choclo bajo la lluvia, La Iglesia y comidas típicas en “la empresa” de Sonia. Hermanas benditas, si no se echan para atrás, la invitación a Chile está en pié, haber si nos traen aún más de esa preciosa unción que el Señor ha dado a vuestra nación.

Y ufff, cuantos otros… los chicos y chicas de Pitalito (o vitalito o como quiera que se llame el lugar), las “amigas” de rodri”, las “amigas” de Cristian, los otros consiervos de Jhoana, el pastor Renato, el pastor Efraín, los otros chilenos, los colombianos “del camino”…, los brasileños, en fin, tantos… Para todos ellos ¡un gran abrazo!, pues de una forma u otra el Señor les usó para bendecir grandemente mi vida, ¡muchas gracias!


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